Intercambio cultural

Oct 1, 2015

A través del convenio con la organización IN VIA, la biblioteca “20 de Junio” acaba de recibir a una nueva voluntaria alemana. “Siempre quise venir a la Argentina”, afirma Rickie Giesel, quien se quedará un año en Loma Verde.

Desde el 1º septiembre, la biblioteca “20 de Junio” tiene una nueva integrante. Se trata de la joven alemana Rickie Linne Giesel (18), quien llegó como voluntaria a través de la Fundación IN VIA para llevar a cabo una enriquecedora experiencia de intercambio cultural que se extenderá a lo largo de un año.

Cuenta Rickie que su arribo a nuestro suelo es, lisa y llanamente, un deseo cumplido. “En el Mundial 2006 jugamos contra Argentina y todos hablaban de la manera de ser y de gritar que tenían. Me interesó y a partir de ahí empecé a investigar y a recortar artículos sobre el país. Mi primera guía de viaje de la Argentina la habré comprado a los diez años. Siempre quise venir”, confiesa en diálogo con esta revista, traductora mediante.

Las primeras impresiones que recogió desde su llegada a Loma Verde fueron más que positivas. “Me sentí muy bienvenida y estoy contenta de formar parte de esto. Estoy muy cómoda con el trabajo que estoy haciendo”, afirma la simpática blonda, que actualmente se está alojando en una casa de familia de Belén de Escobar.

Serán para ella 365 días de intercambio cultural, pero también de mucho trabajo. “Voy a dar clases gratuitas de alemán y de inglés. Tengo grupos de niños y también de jóvenes y adultos. Además, voy a colaborar en el taller de labores y daré clases de computación básica”, informa la polifacética voluntaria, oriunda de la ciudad bávara de Hannover. Además, desde la Cooperativa están tratando de conseguir una máquina de coser para que pueda enseñar a los interesados.

Ella es la cuarta voluntaria alemana que llega a Loma Verde en los últimos años. Antes fueron Johanna Nimmerfroh (2014), Anissa Naji y Fiona Koppmann (2013). Quien inauguró esta serie de intercambios fue el joven teutón Levent Kedi, en 2012.

Está claro que a Rickie nadie la obligó a anotarse al programa de voluntariado internacional de la organización germana IN VIA, y menos que menos a cruzar el océano Atlántico para colaborar en una pequeña biblioteca de barrio. Por todo eso, y su explicitado amor por la Argentina, sus expectativas de cara al futuro no pueden ser mejores.

“Me gustaría terminar el año (2016) sabiendo un nuevo idioma, teniendo nuevas experiencias, habiendo conocido otra cultura y con la sensación de haber encontrado un segundo hogar”, concluyó la voluntaria alemana a días de su llegada a Loma Verde. ¡Willkommen (bienvenida) Rickie!

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